“For your love”, Humble Pie

Antes que nada, una aclaración: la alegría que sentí al darme cuenta de que “For your love” era un cover de los Yardbirds y que, por lo tanto, podía darme el lujo de escribir sobre él. La contracara: la escritura sobre cosas que uno ama tiende a correr alguna de las siguientes suertes: el balbuceo, la brevedad (“te amo, cosa”), la frivolidad accidental, la inteligibilidad, el bolero. Si ahora escribo, es porque me agarré de ese otro rasgo que caracteriza el enamoramiento: la terquedad. Existen salidas, desde luego. El tópico universal de “en realidad quería hablar de otra cosa” es una. En estos términos, el texto que sigue podría ser tomado como un ensayo sobre el tema. Dicho eso, a los hechos.

“For your love” es el acústico que todos los unplugged que MTV hizo en los noventa hubieran querido ser. La versión del Beat Club (la del video) extraña el mágico “Why won’t you shut up?” de Marriott en el Whisky a Go Go, pero en lugar de eso tiene esas contracciones faciales orgásmicas que son el indicador del intercambio fisiológico que está ocurriendo entre el músico y su música en la interpretación en vivo. No existe versión del tema otra que las grabadas en vivo.

“For your love” es, como dije, un cover de los Yardbirds, el semillero por antonomasia del rock setentero inglés, que en el sesenta y algo grabaron un original muy al uso del rock del sesenta y algo: bailable y con especial atención a las armonías vocales, canchero y recatado.

Es sabido que en la batalla por los lotes en la galaxia del rock, los ingleses tuvieron siempre esa virtud de asestar un revés letal con una sola maniobra, cuando la estrategia de sus adversarios transatlánticos se centraba principalmente en la proliferación. Si los yankis eran las negras y los ingleses las blancas, Humble Pie fue la negra que jugaba para las blancas, el espía perfecto del MI6, por su sonido más hermanado con la raíz africana y el blues incendiario (diría William Miller) de los norteamericanos.

Así, convirtieron “For your love” en un tema andrajoso pero hermoso, como de belleza gitana, y lo fracturaron y prolongaron con una bien capitalizada incontinencia rockera. Arreglado para el formato acústico, la versión conjuga lo mejor de Marriott y lo mejor de Frampton, dos capos, cada cual en su ley: la energía y la pasión de uno, aun desenchufado, y la destreza acústica y prolijidad del otro. Marriott, que me gusta más que Plant y cualquier otro cantante de esa estirpe, corazón, y Frampton, las manos, estampando una remera que hoy sería la envidia del sector hipster más radical. No es que quiera olvidarme de Ridley y Shirley, pero la dinámica de los otros dos explica el fenómeno Humble Pie de fines de los sesenta y principios de los setenta mejor que cualquier otra cosa, y por qué después de la partida de Frampton, la banda se volvió 100% tracción a sangre. Peter, como se sabe, hizo su ruta por terrenos menos escabrosos, más bien llanos, tan llanos, de hecho, que se ganaría la atención de Frank Zappa.

“For your love” es ese tema que habla de objetos pero suena bien lejos de los objetos, más cuando las voces se entretejen y se escucha el residuo del rasguido de las cuerdas. Y no más, porque entro en el campo de lo místico. Termino acá y me quedo, por un lado, con una sensación de haber hecho un pequeño homenaje, pero también con la de haber compartido algo bueno. Creo que por ahí en el medio anda la cosa. Como sea: te amo, versión.

Juan Ignacio Solari

The Yardbirds

 

Humble Pie

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