ABBA y The Beatles, por Ghost

Hace poco, los Ghost comunicaron a la prensa que van a sacar un EP de covers, y que de él vamos a poder hacernos una idea del rumbo musical que van a tomar en su próximo disco de estudio. Están los que aman los covers de Ghost y los que no, o quizás los que los ven como un obstáculo en el camino a nuevas canciones originales. Todos están en su derecho de llorar por lo que quieren que su banda favorita sea, pero su banda favorita tiene su propia agenda y, en este caso, es ponerse a interpretar un montón de canciones ajenas antes de meterse con las propias. ¿Por qué esta actitud? Mi hipótesis es que en los covers y su selección reside el ADN de Ghost, y que su ejecución es exploratoria y les sirve de herramienta para desarrollar y consolidar su sonido propio.

Ocurre siempre en esta clase de fenómenos, los que trepan muy rápido y explotan muy fuerte: Ghost polariza, los odian los rednecks metaleros (“eso no es metal”) y los aman quienes disfrutan por igual distorsión y melodías, los maquilladores y diseñadores de vestuario y los ídolos de los rednecks que los odian. Por ejemplo, Phil Anselmo, que los hizo subir a tocar con él en el Download 2011 y renombró en vivo y en directo su tema “Bury Me In Smoke” como “Bury Me In Ghost”.

Ahora, ¿qué es lo que hace que tipos súper pesados como Phil Anselmo adoren a esta banda con tanto gusto por las canciones y la teatralidad? Sucede que cuando tipos como Phil Anselmo eran jóvenes, no era thrash y goove metal lo que sonaba en las emisoras sino cosas como Blue Öyster Cult y Mercyful Fate. Basta recordar el Garage Inc. de sus coetáneos de Metallica y su larga lista de covers de bandas de hard rock de los 70 y principios de los 80, a quienes nombraban como influencias.
Solo nos queda trazar la genealogía y terminar donde terminan la mayoría de las genealogías en el planeta del rock y sus satélites: los Beatles.

En la edición japonesa (cuándo no) de su disco debut, Opus Eponymous, se incluye, como bonus track, un cover de “Here Comes The Sun”. Creo que no hace falta hablar demasiado del original. La escribió Jorge, y resulta fácil pensar en el saludo al sol de una alegre sesión de yoga en Surrey, Inglaterra, mientras se rateaba de alguna reunión con el resto de la banda. La operación de imaginería de Ghost sustituye la casa de Clapton, donde Jorge estaba pasando el rato, por un castillo gótico, y el primer sol de primavera, por un débil sol de invierno al que le cuesta derretir la capa de escarcha que quedó sobre los cuerpos. Los protagonistas son la ‘little darling’ y un papa vampírico (el de la tapa del disco, un homenaje directo a Salem’s Lot de Stephen King, el primero de una larga serie) y la atmósfera se condensa con la sustitución de arreglos juguetones de moog, armonio y palmas por un lúgubre órgano de iglesia.

La maniobra que sigue es más tortuosa: introducir a ABBA en el árbol genealógico es un poco más difícil. Para hacerla corta, pese a que su identidad permanece parcialmente en secreto gracias a las capas de maquillaje y los atuendos de inspiración satánica que la banda usa en todas sus apariciones públicas (parcialmente porque internet liquidó nuestra inocencia y ya existen teorías bastante cerradas sobre la identidad de, al menos, su cantante), se sabe que los miembros de Ghost son de origen sueco. En Suecia, ABBA es una especie de institución y pocos pibitos suecos pueden negar que su música les sonó y les sigue sonando conforme pasan los años y se adentran en la adultez. Si tomamos, por un lado, el país que los incubó y, por el otro, la (otra) gran institución musical nacional, es decir, el metal (no es joda, en Suecia y en toda Escandinavia el metal es industria), Ghost aparece de repente como el vástago más probable.

Durante la grabación de su segundo disco, Infestissumam, el Papa Emeritus y sus Nameless Ghouls, decidieron que grabar un tema de ABBA sería la forma ideal de saldar esa deuda y optaron por “I’m a Marionette”, un tema que, a diferencia de “Here Comes The Sun”, ya venía con una base inquietante. Esto supuso un problema, dada la tendencia manifiesta de Ghost de subvertir o torcer los motivos de los temas que coverea para volverlos siniestros. El resultado es, en principio, más pesado. Pero mientras que el cover es como entrar a una casa de Barbie a todas luces transformada en casa del horror, el original es como entrar a una casa de Barbie y que adentro estén pasando una película de Von Trier. La culpa sea, probablemente, del prejuicio del metalero para con el pop. El salto radica en que mientras que la voz en ABBA vive su libertad coartada con tragedia y horror, la de Ghost ya es parte de la máquina y en el fondo (o no tanto) está resignada a su existencia.

Tenemos, entonces, una banda que ancla en el sonido setentoso del hard rock y el heavy metal pero con una vena pop muy marcada, acentuada por su histrionismo oscurantista. Reducirlos a una banda homenaje sería estúpido: los limitaría a ser la suma de sus influencias, y si hay algo que los distingue, es no sólo saber capitalizarlas con arte sino elaborar sobre ellas con sello propio. Su último disco, Meliora, es prueba de la maduración y evolución de su sonido. Hacer covers de bandas que les gustan es incorporarlas más allá de la escucha, empaparse de ellas y tratar de entender su sensibilidad. No es la primera vez que lo hacen: entre Infestissumam y Meliora sacaron el EP If You Have Ghost, que contiene, entre otros, covers de Rory Ericson y Depeche Mode, además del mencionado “I’m a Marionette”.

A nosotros sólo nos queda esperar la nueva lista de temas e imaginar qué se van a traer cuando les toque escribir su propio material. Yo creo que, mientras tanto, mandar uno de Blue Öyster Cult no estaría mal.

Juan Ignacio Solari

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