“All in your mind”, Iron Maiden

Por Rosalía Baltar
(Para mi primita Vale)

En los 70, que estuviera todo en tu mente era un halago, una forma de ver el mundo que gustaba. También, una utopía, una premonición de una realidad con comunicación perfecta más allá de la palabra. Hoy significa que lo que decís es impugnado por quienes detentan la superioridad agresiva de la pretensión racionalista y la “madurez”. Ya lo dijo Foucault, no hay nada como tildarte de loco para gestar el aislamiento, el silencio y la exclusión.
De todos los ¿géneros? musicales el metal es uno de los que ha optado por ir al extremo de la exclusión; curiosamente, la rica cultura que ha engendrado, barroca, llena de simbologías y códigos tribales es bastante clara y legible para el foráneo. Por eso sorprende, muchas veces, que los metal, agresivas vestales de piedra y arcanos sonidos, resulten caramelitos de miel fuera de la escena.
“All in your mind” de Stray suena a “Mind games” en ese sentido de realización personal que ambas canciones comparten; en cambio, “All in your mind” de Iron Maiden, aclara: “y todo lo demás, me importa una mierda”.
Los acordes iniciales del tema son en sí mismos resonancias de música clásica. Y, a continuación, Iron Maiden le quita el efecto psicodélico de Stray, el humo alucinado de los setenta en colores y le imprime su súper ritmo de carretera ardiente. Lo que tienen de patanes se les va en el virtuosismo instrumental. Siempre (o casi) es así con el metal.

 

Stray

 

Iron Maiden