“Alone Again (Naturally)”, Vicentico

Baudelaire ha escrito los poemas más crudos y hermosos con una música muy sofisticada y a la vez simple. Los que lo imitaron, fallaron en alguna de las dos cosas. Tal vez no llegue a ser ni siquiera un buen lector de Baudelaire, pero Gilbert O´Sullivan escribió un hit al comienzo de los 70s, en el que, detrás de una melodía pegajosa y feliz, aparecía una de las letras más deprimentes del pop de los últimos cuarenta y pico de años. La canción es “Alone Again (Naturally)”, y en la primera estrofa el autor nos aclara que si en un rato no se siente un poco mejor, va a ir a una torre que conoce (no muy lejana) se subirá y se tirará de cabeza para hacerse pedazos contra el piso. Todo, solamente, para que le quede claro a quien sea cómo es sentirse abandonado. No es para menos. El problema que detonó la angustia –y la canción– fue que su novia lo dejó plantado en el altar y con todos los invitados detrás, que ya no sabían si quedarse o irse. Ya no habría fiesta.
Por si eso fuera poco, en las siguientes estrofas el autor se acuerda de cómo lloró cuando murió su padre, y cómo su madre, quien no pudo entender por qué estaba sola, murió también, a los 65 años atormentada por la ausencia del hombre que la había acompañado toda la vida. Otra vez el autor llora, y otra vez está solo.
No hace mucho, Vicentico grabó una versión en español. La letra es muy diferente de la versión en inglés, como si hubiera pasado por el Ministerio de la Felicidad para evitar emociones perjudiciales. Para borrar cualquier rastro, por mínimo que sea, de poesía. La letra en español nos habla, sí, de un amor perdido, pero ahora hay una esperanza. Los momentos felices del pasado pueden volver, y el que llora se emociona con eso, se consuela suponiendo que puede ser así. Digamos que la ilusión es lo último que se pierde.
No averigüé de quién es la perversión de la letra, pero es el cover de un grupo venezolano de los 70s llamado Tres tristes tigres. Es decir: Vicentico, con su aire renegado, parecer realizar, antes que una versión del tema de O´Sullivan, una copia de Tres tristes tigres.
La canción original de Gilbert O´Sullivan nos hace sentir el espíritu de la nada con música de contestador automático. Puede decir: no hay escape para la muerte, la soledad, la angustia, que siempre vuelven. Con aire irlandés, sugiere que podemos esperar toda la vida un buen momento, pero éste pasará muy rápido. Qué hacer, repite el puente del tema. Qué podemos hacer. La respuesta de O´Sullivan (pero no la de Vicentico, ni la de Tres tristes tigres) es la de un dandi: es inevitable sufrir y quedarse solo, pero no por eso hay que dejar de vestirse bien, de ser elegante y sofisticado. Es mejor expresar esa angustia de una manera frívola e indolente, con un traje negro y una camisa blanca con cuello largo. Como quien se baña, se afeita y va a la peluquería silbando, horas antes de ser fusilado.

Fernando Cermelo

Gilbert O´Sullivan

 

Vicentico

 

Tres tristes tigres