“As If We Never Said Goodbye”, Chris Colfer (Glee)

 

Volver con la frente florida: qué canta Kurt Hummel cuando regresa a su colegio

por Juan Gómez

En un retorno está la analogía sobre la que se sostiene la genial parodia que propuso la serie televisiva norteamericana Glee en el episodio decimoctavo de su segunda temporada, al aire en EEUU en 2011. Una puesta en voz es lo que encarna el personaje de Kurt Hummel (Chris Colfer) al retornar a su academia McKinley después de haber intentado incursionar en el Dalton college con el coro rival The Warblers. Y Kurt canta, en su regreso, “As If We Never Said Goodbye” (“Como si nunca hubiéramos dicho adiós”), una canción que epitomiza en su contexto original – el musical Sunset Boulevard basado en la película de 1950 dirigida por Billie Wilder, con Gloria Swanson en el personaje principal, Norma Desmond – el sueño del retorno, pero no a un colegio perdido en Ohio, no a esos sueños de grupo musical, sino a la pantalla grande, al ruedo después de haberlo dejado, o perdido.
Por un lado, Glee homenajea en el falsetto queer de la voz de Kurt al musical antes que a la Swanson, aunque cabe perfectamente en la invitación camp que incluye a Barbra Streisand, por supuesto, que es una figura que circula en el guión de Glee como pocas, aludida, evocada, sin llegar a participar después de ser mentada una y otra vez, como sí lo hizo Patti LuPone, haciendo de Patti LuPone en un restaurant de Nueva York en el último episodio, “New York”, de esa misma temporada. En este caso, decía, si Kurt vuelve a la academia de Lima, Ohio, vuelve también con él, con su versión, el mito vivo de Barbra que precisamente impulsa el sueño de lxs jóvenes que lo esperan y admiran. Es efectiva la escena también en su recontextualización del sueño (cumplido en el caso de Kurt) de volver al hacerlo posible dentro de su propia plausibilidad.
Wayne Koestenbaum anota al comienzo de su soberbio ensayo The Queen’s Throat: Opera, Homosexuality and the Mystery of Desire (NY: Poseidon Press, 1993) lo que Kurt corrobora con su versión: “Las voces de Barbra Streisand, Shirley Jones y Julie Andrews me prepararon para la ópera y para la homosexualidad” (11). No es esta, desde ya, una preparación operística para Kurt en la ficción de Glee, pero como comentaba Koestenbaum, la voz de Barbra constituye desde el comienzo de la vida ficcional de Kurt Hummel una de las que lo preparan para su gaysitud-para-el-musical. Sabemos que en Sunset Boulevard Norma Desmond nunca cumple su sueño de retorno, nunca convence a la Paramount ni a Cecille B. DeMille de su estrafalario guión para volver al estrellato. Pero en un colegio secundario de un lugar de Ohio llamado Lima, Kurt apropia la canción y la hace parte de su realidad. No es para él un sueño delirante volver; es más, su inmediata y extasiada audiencia diegética son sus compañeros de colegio de siempre, a quienes dedica la letra de su canción. “No me hagas decir adiós de nuevo”, termina la canción, después de registrar el impacto en el cuerpo, el temblor, la inseguridad a pesar de haber estado antes, de saber por dónde andar; y no solamente de prometer que esta vez será más grande, más brillante la cosa, mejor, sino también de afirmar, o recordar, que así “se enseña al mundo nuevas formas de soñar”.

 

Barbra Streisand

 

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