“Blackbird”, Jaco Pastorius

El pájaro negro de Pastorius

La primera vez que escuché la versión que Jaco Pastorius hizo de “Blackbird” no me gustó para nada. Mi hermano se había comprado Word of mouth y lo escuchaba todo el día. Era mediados de los noventa y yo estaba en pleno descubrimiento de la obra beatle. Después de haberme amasijado la cabeza con Rubber Soul y Revolver –discos que uno podría ver como primera y segunda parte de un momento bisagra en el grupo– descubrí el Álbum blanco, el que hasta hoy sigue siendo el disco de ellos que prefiero. Entre el variado catálogo musical del disco, hay un McCartney de composiciones norteamericanas, por ejemplo en “Honey pie”, “Rocky Racoon” o “Mother nature son”. De todas ellas, “Blackbird” es una de las obras máximas de ese McCartney amante de la música negra del sureste estadounidense: una mezcla perfecta entre “Claro de luna” de Beethoven y el folclore americano, con la inconfundible pizca de pop que los Beatles manejaron como nadie. Así las cosas, la versión de Pastorius me parecía entonces incomprensible.

Hasta que me compré discos de Pastorius, pasó algún tiempo. Debo a Frank Zappa haber podido entender mucha otra música. O que me gustara. La de él es un ejemplo. Cuando esa bestia musical llamada Pastorius decidió hacer una versión de “Blackbird”, llevó la composición de McCartney a un plano musical y de arreglos exquisitos. Fue esa exquisitez del original lo que seguramente lo embriagó y le sugirió hacer algo en verdad diferente.   Tardé años en entender que lo que había hecho no era un cover: había hecho, de alguna manera, “Blackbird”.

Como el ruiseñor de Keats, es y no es el mismo pájaro.

León Romero

The Beatles

 

Jaco Pastorius