“Fortunate son”, Cat Power

La canción es de John Fogerty, la compuso en 1969. Kennedy está muerto y es el año de Woodstock, es también el año del Apolo 11, es el año que Hunter Thompson recuerda en su “wave speech”, el año en que la ola comenzó a retroceder:

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“Y eso creo, era lo principal – esa sensación de victoria inevitable sobre las fuerzas del Mal y de lo Viejo. No en una forma mezquina o militar; no necesitábamos eso. Nuestra energía simplemente prevalecería. No tenía sentido pelear – de nuestro lado o del de ellos. Teníamos todo el impulso; estábamos montados en la cresta de una ola alta y hermosa…

“Y ahora, menos de cinco años después, podés subir a la cima de una colina empinada en Las Vegas y mirar hacia el Oeste, y si sabés mirar casi podrás ver el punto hasta donde llegó el agua – ese lugar en el que la ola finalmente rompió y comenzó a retroceder”.

Hunter Thompson, Pánico y locura en las Vegas (1972)

     En ese mismo año se incluyó “Fortune son” en el álbum Willy and the Poor Boys, mientras la prensa del corazón festejaba la relación de David Eisenhower, hijo del expresidente Ike Eisenhower, con la hija del entonces presidente Nixon, Julie. Una vereda soleada, preservada a sangre y fuego, parecía conducir a las clases reaccionarias directamente hacia el corazón de la era Tatcher-Reagan. Para el resto de la población norteamericana la realidad era otra, Vietnam en llamas y el reclutamiento. Esa diferencia que va desde las tapas de las revistas a los campos de batalla, la diferencia que vuelve patente y visible la guerra, es la brecha sobre la que habla “Fortunate son”. Lo dice Céline, a su manera: “De los hombres, y sólo de ellos, es de quien hay que tener miedo, siempre.”
¿Pero cómo pasamos de “Fortunate son” a Céline? Es que empecé escuchando la canción y lo siguiente fue tener el libro abierto en las manos, los capítulos en los que cuenta su propia experiencia en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, y me doy cuenta de que los dos, Fogerty y Céline, coinciden en identificar al enemigo no con el que está en la trinchera de enfrente, sino con el que nos da la orden de dispararle a la sombra diminuta e incomprensible que puede verse sobre la punta del fusil: “nuestro coronel tal vez supiera por qué disparaban aquellos dos -insiste Céline-, quizás los alemanes lo supieran también, pero yo, la verdad, no”.
Cuatro líneas que podrían haber salido del Viaje al fin de la noche: “Some folks inherit star spangled eyes, / Oh! They send you down to war, Lord! / And when you ask ‘em: «How much should we give?» / Oh! They only answer «More! More! More!».” Nunca deja de asombrarme la descripción tan esmerada de unos ojos bonitos en el momento de señalar a los promotores de un genocidio. Julie Nixon y el Príncipe de Gales retratados en la Casa Blanca a los veinte años, “star spangled eyes”, “silver spoon in hand”, ajenos por completo a la guerra, son los personajes que no puede sacarse de la cabeza este tipo que se repite “no soy yo” mientras lo mandan al frente.
Un poco de todo esto viene a mezclar Fogerty en esta canción que con “Born on the bayou”, “Lodi” y “Bad moon rising” podría integrar un imaginario podio del root rock y es, sin lugar a dudas, de lo más “creedence” de Creedence, donde abunda la mejor combinación del folk con el rock en canciones bien manija y todo el espíritu del Bayou Country.
La canción se volvió tan representativa de ese 1969, que finalmente terminó acompañando a Tom Hanks en su llegada a Vitenam como Forrest Gump (1994).

De Chan Marshall, por lo general, se habla en estos términos: “una cantautora personal y enigmática, a pesar de la rudeza y oscuridad de las grabaciones.” Y después viene el habitual repaso por su áspera relación con el alcohol, más o menos perdonavidas según el caso, pero siempre mentando los vicios (ajenos) como si fueran animales exóticos de la quinta dimensión.
Usemos mejor nuestro tiempo y pensemos en Wong Kar-wai: un chino piola que hace películas para hipsters, que se ganó un Festival de Cannes en 1997 y que en una peli de 2007, My Blueberry Nights, mete dos temas de Chan Marshall en la banda sonora que incluye a Norah Jones, Otis Redding, Cassandra Wilson y Gustavo 11356083_909819205723246_1230215113_nSantaolalla. Los temas son “Living proof” y “The greatest” (del disco The greatest, 2006), y el tema que le da nombre al disco resultó ser también el canción principal de la película, con Chan Marshall haciendo de Cat Power (o al revés) en algunas escenas. La película está bien, es la única película que vi de Wong Kar-wai y la verdad es que no me despertó ninguna urgencia de ver otra, aunque seguramente tendrá mejores.   Pero sin lugar a dudas esto es mucho más interesante y nos dice más sobre Chan Marshall que cualquier historia triste y más o menos recriminatoria sobre los vicios de alguien. “Living proof” y “The greatest” son lejos lo mejor de la película.
Sin traicionar el espíritu folk de la composición original (ahí aparecen también unos violines en el fondo, porque el folk pasa siempre por las cuerdas), Chan Marshall transforma la canción en una balada y se la apropia en la voz, lo que no es poco cuando hablamos de un tema de John Fogerty. Su versión de “Fortunate son” es de diciembre de 2008, y aparece incluida en Dark end of the street, un disco de covers (el segundo, después de The covers record del 2000).
Sobre los covers de Chan Marshall se puede decir lo siguiente: es verdad que son oscuros, es verdad que son “rudos” y “enigmáticos”, es probablemente verdad también que conduzcan, por exceso, a la depresión. Contra todo esto, digamos que es difícil encontrar una comparación o cualquier descripción que le haga justicia a la increíble voz de Chan Marshall. Pareciera que su técnica fuera hundir los temas elegidos en su propia melancolía y mediante este procedimiento darles una nueva personalidad, sin perder completamente de vista la versión original en sus aspectos más íntimos (la melodía, el sentido general de la composición, su intención). La lista de covers de Chan Marshall que vale la pena escuchar es inmensa. Algunos de esos temas: “Satisfaction” (Mick Jagger, Keith Richards), “Woman Left Lonely” (Spooner Oldham, Dan Penn), “I Found a Reason” (Lou Reed), “Dark End of the Street” (James Carr), “I’ve Been Loving You Too Long” (Otis Redding), “It Ain’t Fair” (Aretha Franklin), “Sea of Love” (Phil Phillips), “Wonderwall” (Oasis), “The House of the Rising Sun” (anónima).

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¿Por qué elegir, entonces, entre tanta buena música, “Fortunate son”? En primer lugar porque ya es todo un mérito componer una buena canción de protesta que se pueda seguir escuchando después que la guerra terminó. Pero también porque este cruce de versiones a la vez tan personales, tan distintas y tan cercanas, hace muy notable el parentesco musical de Chan Marshall con Creedence. Esa familiaridad que les viene del root rock, la “vuelta a las raíces” más o menos utópicas del folk, del blues, del country, eso que ocasionalmente hizo del indie algo que valiera la pena escuchar, mucho antes de los pianos de juguete y los dibujos tiernos de Liniers. Y lo que parece a simple vista un capricho terminológico cobra completo sentido cuando se escuchan las versiones que Creedence y Cat Power ofrecen, con casi cuarenta años de diferencia, de “Fortunate son”.

 

“Fortunate Son”, John Fogerty (1969)

Some folks are born, made to wave the flag
Oh! They’re red, white and blue,
and when the band plays “Hail to the Chief”
Oh! They point the cannon at you, Lord!

It ain’t me, it ain’t me, I ain’t no senator’s son, son
It ain’t me, it ain’t me, I ain’t no fortunate one, no

Some folks are born, silver spoon in hand
Lord! Don’t they help themselves, y’all
but when the taxman comes to the door
Lord! the house looks like a rummage sale

It ain’t me, it ain’t me, I ain’t no millionaire’s son, no, no
It ain’t me, it ain’t me, I ain’t no fortunate one, no

Some folks inherit star spangled eyes
Oh! They send you down to war, Lord!
And when you ask ‘em, “How much should we give?”
Oh! They only answer “More! More! More!”

It ain’t me, it ain’t me, I ain’t no military son, son
It ain’t me, it ain’t me, I ain’t no fortunate one, one.

Gonzalo Viñao

Ps: El redactor de este artículo no se responsabiliza por las confusiones que su lectura pueda traer en cuanto a la nacionalidad del director hongkonés Wong Kar-wai.

Creedence Clearwater Revival

 

Cat Power