Historias de blues y Detroit

Escribe Matías Dak

“La banda más fea del mundo”, como se autobautizaron, está repleta de influencias. Uno puede escuchar entre líneas (o entre riffs) a Hendrix, Zepppelin, Black Sabbath o Fleetwood Mac. Sin embargo, es insoslayable que The Muggs suenan a The Muggs.
Este power trío nace en Detroit en el año 2000, cuando el guitarrista Danny Methric y el bajista Tony DeNardo, que tocaban en dos bandas del momento (The Detroit Underground Blues Band y Fat Belly Brown) se encuentran con el baterista Matt Rost y deciden encarar juntos un proyecto, en sus palabras, “más bluesy”. Graban un EP (“lo mejor que pudo haber salido del dinero con el que contábamos”) y son invitados al Hamtramck Blowout, un gran festival donde cientos de bandas tocan durante cuatro días en diferentes bares y lugares de Detroit.
A partir de ese momento, las presentaciones en vivo son cada vez más frecuentes, hasta que en setiembre de 2001 Tony sufre un derrame cerebral: “Yo tenía 28 años. Salió de la nada. No hubo señales de advertencia. ¡Mierda (pensaba), yo era el más sano de todos mis amigos drogadictos!” Sus compañeros deciden no suplantar al bajista y esperarlo. Se involucran en otras bandas, a la vez que organizan conciertos para recaudar el dinero necesario para el tratamiento de DeNardo, que había quedado totalmente paralizado del lado derecho, perdiendo incluso temporalmente la capacidad de hablar. En esa época es que Methric toca con The Kingsnakes, The Go y finalmente se convierte en la primera guitarra de The Paybacks, mientras Matt Rost participa en Colic y varios ensambles de jazz.
Con un titánico esfuerzo, Tony se recupera: “En enero de 2003 fui a rehabilitación en una “clínica de terapia alternativa” en Mission Viejo, California. Fue una estafa, pero conocí a un fisioterapeuta que realmente cambió mi manera de pensar. Seis meses antes, Matt Smith, de los Cherry Outrageous, me preguntó si alguna vez había considerado la posibilidad de tocar el bajo en piano, como Ray Manzrek de The Doors. ¡Nunca se me había ocurrido! Así que lo hice. Tres, cuatro horas al día, cuatro meses seguidos y gané un conocimiento práctico de la interpretación del bajo en piano.”
Finalmente, DeNardo vuelve a Detroit con su teclado Fender Rhodes y tras un mes de ensayos el grupo presenta su regreso en 2003 en el Cadieux Café. A partir de ahí todo es ascenso para estos muchachos. Se suceden las fechas, firman con el sello indie Times Beach Records, editan su primer álbum (The Muggs, 2005), giran por Europa, participan de un reality en FOX con bastante éxito, la Dodge elige tres de sus temas para su website Dodge Charger y hasta son elegidos para un famoso “rockumentary”.
Su segundo disco, On With the Show, ve la luz en 2008. En octubre de 2009, Matt Rost abandona el grupo y es reemplazado por Todd Glass, uno de los bateristas más respetados y codiciados de Detroit, con quien graban Born Ugly (2011), Full Tilt (en vivo, 2013) y Straight up Boogaloo (2015).

Entre los muchos covers que esta fascinante banda ejecuta, elegí “Preachin’ Blues/Help” porque creo que representa la esencia de lo que la dupla Methric-DeNardo ha mamado desde la cuna y le aflora por todos los poros: blues y Beatles.
“Todos pueden relacionarse con el blues. Se puede bailar, te hace feliz, o puedes reflexionar sobre la vida con una balada menor. Las letras son simples pero proféticas. El blues es un gran maestro. Además, es la base de toda la música moderna. Si como músico entendés el blues, podés tocar country, rock, prog, jazz, etc. Me alegro de que me lo hayan presentado a los 18 años. Los dos tipos que hicieron eso fueron mi padre, Frankie DeNardo, que es por casualidad amigo de la infancia del legendario Jimmy McCarty (Mitch Ryder & the Detroit Wheels, Cactus, The Rockets) y el padrastro de Dannymuggs, Mike Milne. Mi papá solía llevarnos a Danny y a mí a ver a Jimmy cuando tenía su banda de blues, The Detroit Blues Band. Éramos menores de edad, pero como mi padre era policía, nos permitían tocar en los bares. Además, Mike y Danny nos presentaron grandes bandas de blues británicas y americanas como Savoy Brown, Paul Butterfield Blues Band, Peter Green’s Fleetwood Mac, John Mayall, Freddie King, etc. Siempre se estaba tocando blues en casa de Danny.” (Tony DeNardo)

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La historia de Son House (Eddie James House, Jr) es atrapante. Nacido en 1902 (según algunos trece años antes, pero se quitaba edad para conseguir trabajo), a los quince predicaba la religión bautista en el delta del Mississippi. Un amorío con una feligresa lo obligó a escapar a Loussiana. Dicen que a eso de los 27 años desarrolló el amor por el blues, las mujeres problemáticas y el whisky de maíz. Consigna la Enciclopedia del Blues: “Sorprendentemente, después de convertirse en bluesman, House continuó predicando durante un tiempo, una insólita combinación de carreras que habla del conflicto entre la religión y el blues que le haría daño el resto de su vida. Como cantaba en ‘Predicando el Blues’, ‘Whisky y mujeres no me dejaban rezar’. Un año después, su incipiente carrera musical fue interrumpida por el tipo de incidente que le dio a los bluseros su dudosa reputación. En un bullicioso antro en Lyon, House disparó y mató a un hombre. Alegó defensa propia, pero fue sentenciado un tiempo en la prisión estatal, Parchman Farm.”
En 1941 Alan Lomax lo encontró y lo grabó para la Biblioteca del Congreso, pero Son House desapareció de nuevo poco después de las grabaciones. Se sabe que trabajando en un campo de papas en Long Island, tuvo otro tiroteo en 1955. Un gran jurado desestimó el caso después de escuchar el testimonio del sheriff y House escapó a Rochester, Nueva York, donde trabajó como chef y portero de ferrocarril.
A mediados de los sesenta, lo investigadores del blues lo rescataron y en 1965 se presentó en el Carnegie Hall, donde fue idolatrado por los jóvenes fanáticos del blues. Vivió tranquilo ¿Dónde? Exacto, en Detroit, hasta su muerte en 1988.

“Recuerdo que cuando tenía unos 5 o 6 años estaba fascinado por los Beatles. Me gustaba jugar con mis juguetes escuchando una recopilación de grandes éxitos de The Beatles. Cuando tuve el Álbum Azul quedé enganchado por completo. Con doce años tenía toda su discografía. Son realmente mi mayor influencia. Sin embargo, cuando tenía 22 años, un amigo de la familia me prestó “Blue Matter” y “Raw Sienna” de Savoy Brown. Yo nunca había oído el blues tocado así, por lo psicodélico y duro. Sabía que era el sonido que estaba buscando. Tony y yo formamos The Muggs poco después de eso y hemos estado tocando blues-rock desde entonces.”

“Para mí, el blues es la última forma de expresión personal. Puede ser triste, alegre, suave, pesado… básicamente cualquier cosa bajo el sol. Pero el blues es tan diferente de persona a persona. Todos los que lo tocan comparten sus diversas experiencias de diferentes maneras. Eso es lo que hace del blues una forma de arte única. Es pura emoción humana que se reduce a los términos musicales más simples y básicos. (…) Nuestra filosofía es escribir música progresiva basada en la estructura básica del blues. Nuestro objetivo desde el principio fue crear una banda que pudiera mezclar el blues progresivo de Led Zeppelin y Cactus con la sensibilidad pop y la creatividad de los Beatles. Nuestras canciones casi siempre comienzan con un riff de blues. Y desde allí nos gusta poner una melodía y letras interesantes. Pero siempre empieza con el riff, porque creo en la grandeza y santidad del riff.” (Danny Methric) 

Son House

 

The Muggs