Las dos noches

Por Rosalía Baltar

La serie de tv abierta The good wife parece haber sido todo un suceso. La hemos descubierto tarde y nos ha gustado mucho. En la sexta temporada, uno de los personajes protagónicos, el joven abogado Cary Agos, es acusado y juzgado por algo que ya se me perdió en la memoria de la anécdota. Retuve, sin embargo, una escena de la noche previa a la entrada en la dura cárcel, durísima cárcel para el rubio upper middle class Cary.
Cary camina por la calle, en la húmeda noche de Chicago. Manos en los bolsillos del pantalón de su lindo traje. Gesto reconcentrado, absorto en su destino increíble. Solo, camina en la noche y sus pasos resuenan. De repente, veo en él a otro rubio, un patán de provincias, trasegando los salones de palacio y los verdes jardines: Barry Lyndon. Son iguales y distintos, unidos simplemente por las resonancias del segundo movimiento, andante, del Trío para violín, cello y piano n´° 2 de Franz Schubert.
Ni duda cabe de que esto fue adrede: Ridley Scott -el director de la serie- sintetiza en esa elección musical todo el significado que guardan los pasos de un hombre hacia un momento crucial y la forma en la que pudo leer eso en el maestro Stanley Kubrick.

 

Cary Agos camina en la noche (The good wife, sexta temporada, episodio “The trial”)

 

Barry Lyndon, escena de la conquista (especialmente a partir del minuto 3.00)

 

Escena final