Los seis segundos de Gregory S. Coleman

Un Cadillac. Mujeres. Su casa natal. Sexo. Multitudes. Adoración. Dinero. Fama. Tedio. Nunca sabremos cuáles fueron las imágenes que se cruzaron por la cabeza del baterista Gregory Sylvester Coleman esa tarde primaveral de 1969, en Atlanta, Georgia. Tal vez ni siquiera pensó en nada y todo fue dejarse llevar por la rutina, entre bostezos, mal dormido, con ganas de terminar la sesión de grabación y descansar un poco. The Winstons, el grupo interracial donde tocaba Coleman, había grabado un tema llamado “Color Him Father” y necesitaban un lado b. Eligieron un viejo gospel instrumental, que todos en el grupo conocían.

The Winstons. Gregory Coleman está en el medio, arriba.

The Winstons. Gregory Coleman está en el medio, arriba.

“La banda realmente no quería ensayar la canción. No estábamos para hacer un tema ‘original’, éramos una banda de bar. Los muchachos estaban un poco malhumorados. Querían tiempo libre así que yo estaba con prisa”, recuerda Richard L. Spencer, voz principal del grupo.

Nunca sabremos qué estaba pensando o sintiendo Coleman. Lo único que sabemos es que este músico negro, de 24 años, en esa tarde de 1969, gracias a la habilidad y al instinto, cruzó una especie de umbral y encontró algo que nadie esperaba. Esa epifanía duró seis segundos y puede oírse luego del minuto 1:26 de la canción “Amen, Brother”.

En ese segmento, sus compañeros callan y Coleman queda tocando solo. La idea del arreglo musical era estirar la canción, demasiado corta en su versión original. Para eso, el baterista debía realizar un pequeño break mientras el resto de la banda toma aire para completar el tema. Coleman hace esos compases y, sin saberlo, ingresa en la Historia.

El reconocimiento, de todas formas, no fue directo ni inmediato y se debió más al interés de investigadores y periodistas por este tipo de historias que al fervor del público. “Amen, Brother” pasó desapercibido y The Winstons se separó al año siguiente, en 1970. Tiempo después, gracias a la técnica del sampler -y a los vacíos legales del copyright- la magia del fragmento de Coleman se reprodujo hasta el hartazgo. Se han contado más de 1500 utilizaciones, incluyendo el éxito de David Bowie “Little Wonder”, The Prodigy con “Firestarter” y muchísimas otras.

amen

El break –tan famoso que se lo conoce como Amen Break- contribuyó, además, a la creación y fortalecimiento de géneros y subgéneros como el jungle y el hip hop, llenando los bolsillos de centenares de músicos, productores y empresarios posteriores a Coleman. Una de las causas, más allá de su encanto, es que su forma se presta a incontables transformaciones. A veces, mediante trucos de edición, es acelerado y frenético; otras, es lento y ominoso. Sólo una cosa no cambia: ni Coleman ni sus compañeros jamás recibieron un centavo por su uso.

El destino de Gregory Coleman posterior a esos seis segundos fue bastante mediocre y trágico. Siguió siendo baterista en grupos efímeros, vivió en distintas ciudades, tuvo una hija y una hijastra. Envejeció y fue desintegrándose. Algunos medios aseveran que era adicto a las drogas. No es inverosímil pensarlo tocando su batería en una fiesta de casamiento detrás de un cantante ridículo.
Cierta información afirma que al morir a los 61 años, en 2006, vivía como mendigo en la calle; otra, más certera, que fue enterrado en Richmond, rodeado de su familia.

No encontré ninguna declaración suya sobre el famoso solo. No sabemos qué opinó sobre su abundante utilización. Acaso es mejor suponer que no guardó rencor. Yo me lo imagino en la barra de un bar en penumbras, tomando el primer whisky de la mañana, mientras por la radio del bar pasan un tema moderno, un “nuevo” hit compuesto alrededor de su break. Algo en el viejo Coleman se enciende. Algo que estaba muy oculto y que parecía perdido. Lo veo seguir, de a poco, el ritmo con los pies. Lo veo levantando el vaso en la oscuridad, haciendo un brindis al aire, riendo frente a la mirada apática de dos o tres borrachines. Amen, Brother.

Mauro De Angelis

 The Winstons: “Amen, Brother”

 

David Bowie: “Little Wonder”

 

The Prodigy: “Firestarter”