“My Funny Valentine”: Fitzgerald, Baker

 

Voy a aprovecharme de los standards de jazz. Digo que me aprovecho porque me permiten vagar por versiones y versiones de un tema que no necesita de un original; justamente, aquello que hace una canción popular, porque popular no solo es sinónimo de telúrico, es ese momento en el cual se borra “un nombre” para ponerle un millón de anécdotas y momentos personales como firma. “My Funny Valentine” es uno de mis favoritos, hoy en dos versiones que se oponen y se complementan y que, sumadas -guiño a la Gestalt- dan como resultado mucho más que sus partes.
Imposible, no voy a disimular mi debilidad: la mejor interpretación es la de Ella Fitzgerald, la única voz en la historia de la música que de verdad te acaricia, traspasando espacio-tiempo, al escucharla.
Sin embargo, una canción de mujer, cantada por una mujer, llega a un nivel de intimidad y emoción sin igual en la voz de un hombre, un trompetista: Chet Baker.
Baker la canta desde el fondo de un pozo, repta por las paredes atado a su interpretación, anhelando, en algún momento, hallar la salida. Encoge la canción y se la mete en el bolsillo, para llevarla, y a nosotros con él, a todos lados.

Juan Fonseca

 Ella Fitzgerald

 

 Chet Baker