“Si fuera un chabón”

Por Juan Gómez

El videoclip definitivamente mató a la estrella radial, como cantaban los ingleses Los Buggles allá por 1979. Pero desde luego que (mucho) menos cínicamente podríamos apuntar que se ha encargado una y otra vez de dar vida a las canciones, de reimplantarlas, de traducirlas en relatos que a veces armonizan increíblemente con la letra de una canción que reclamaba esas historias como reencarnaduras. Una invitación a la especulación desde el mismo título es “If I Were a Boy”, de Beyoncé que todavía lleva esa inversión que se imagina pura potencia – si yo fuera un chabón – en un video de uniformados. Toda una institución de rigidez sexo-genérica que se vuelve productivamente inestable en el video. Nada que la misma letra no sugiera a su vez: “Si fuera un chabón, aunque fuera por un día nomás, me quedaría tirado en la cama en la mañana, después me pondría cualquier cosa y saldría. Tomaría birra con los pibes y corretearía minitas y me comería la que quisiera y nadie me lo echaría en cara” (“f I were a boy / Even just for a day / I’d roll outta bed in the morning / And throw on what I wanted and go / Drink beer with the guys / And chase after girls / I’d kick it with who I wanted / And I’d never get confronted for it…”).

Impulsados por una imaginación anticipatoria, los videos corren más de una vez muy por delante de los hechos: dudo que hoy, la misma Beyoncé de su más reciente disco Lemonade, con la canción y el video para “Formation”, la que quiso cantar antes que Ledisi – cuya voz es la que forma parte de Selma – en los Grammys de 2015 ese genial góspel que Mahalia Jackson había hecho famoso, “Take My Hand, Precious Lord,” quiera interpretar un rol para un video suyo uniformada como policía como en el video para “If I Were a Boy” (2008). Dudo también que la canción pueda resistir mucho esa visión sexista, algo así como “así somos las chicas, así somos o imaginamos a los chicos, y me gustaría serlo por un rato”.

Es una canción que en el paso, con no poco peso simbólico, del negro y blanco para el video de Beyoncé a los colores del segmento del episodio de Glee – en el episodio 5 de la quinta temporada de la serie, emitida en EEUU en 2013 – que enmarca la versión de Alex Newell en el rol de Unique, después de haber sido víctima de bullying en el baño de varones del colegio, señala la fertilidad del cover trans. Más allá de las circunstancias, como desde el mismo título de la canción, como decía antes, es la misma especulación del potencial – si fuera un chabón – la que permite pensar en el agenciamiento, con la misma letra, de las diversas formas del deseo alternativo, deseo de insubordinación genérica (“gender insubordination”), si se quiere, para tomar prestado el sintagma de Judith Butler.

El video de Beyoncé se (en)marca dentro de la imposibilidad, del divague de la voz cantante, que imagina, despechada, qué pasaría si fuera ella con un chongazo policía al lado en el patrullero, y no como es el caso, el de él, tremendo chongo que tiene de compañera de patrulla a una mina que Beyoncé, esposa hogareña en el video, querría ver destripada.

El cover como germinación, como reimplantación cuír, y como más efectiva instancia de todo lo admisible dentro de lo que se puede jugar con los títulos, con la diferencia de la repetición, encuentra en la voz trans de Alex Newell como Unique, su personaje en la serie Glee, una gema que encaja todavía mejor en el engarzado de la letra de la canción. Es ahora una canción de melancolía, de saberse lejos de esa vida. No es el deseo – por qué no, algo machista – de la canción de Beyoncé, que parece lamentarse de no poder pasarla tan bien como parece entender ella que la pasan los pibes. No es esas ganas de tener una colgando y que las minitas se vuelvan locas. En la versión de Newell/Unique, justo después de entrar al baño de varones del colegio con vestido y peluca, ella se lamenta por sentirse excluida por su elección de identidad de género. No debiera leerse esto como una fijeza en lo que no es más que un momento: Unique llegará a brillar como estrella con su identidad de género asumida y exhibida con creciente aceptación a medida que avanza la serie. En este momento en la narrativa de Unique es una canción que ha devenido trans y canta la melancolía de la asunción del cambio y de cómo su performance, para utilizar una palabra que es parte de la letra de la canción, confronta y es confrontada, en el afuera, por la norma.

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