“Traeme la noche” (“Bring on the night”), Cerati

Es innegable que una de las influencias más marcadas de Soda Stereo en los 80’s es The Police. Esa efervescencia con la que el grupo argentino intentaba identificarse en su primera época, y que funcionaba como respuesta a un contexto hostil generado por la Guerra de Malvinas, sin duda tenía su filiación en los ritmos de la banda liderada por Sting.
Casi como “el sueño del pibe”, Cerati logra tocar con Andy Summers  y Vinnie Colaiuta en batería, participando en un disco tributo a la banda británica. Esto sucedió en 1998, con un Cerati más maduro que aquél de los 80’s y ya en plena gestación de Bocanada, su primer disco solista después de la separación del grupo que compartía con Zeta Bosio y Charly Alberti.
Al cantante y músico argentino se le permitió realizar su interpretación del tema “Bring on the night” de The Police, no sólo desde un punto de vista lingüístico, en tanto que realizó un trabajo de traducción al español, sino que también se puede notar un cambio desde lo vocal que acompaña, a su vez, una reversión de lo instrumental.
En la versión de Cerati, ya no nos vamos a encontrar saltando, bailando a la par de los ritmos sincopados que tenían que ver más con el palo del ska, el reggae o el punk. Esa matriz rítmica que nos haría marchar como se lo ve a Sting en las versiones en vivo, con el líder de Soda Stereo, se matiza.
La versión de Cerati es una versión relajada. Más que saltando en el campo de River, nos podríamos proyectar en un sillón, con auriculares puestos, la noche afuera de la ventana y quizás con una bebida depresora del sistema nervioso central en nuestra mano como contraposición a la propuesta del grupo de Sting que se asemejaría más a un energizante. Esta sensación de “relax” se puede apreciar, sobre todo, en el fraseo y en la duplicación de las voces principales que, aunque en la versión original están, en este cover se invierten los valores. Si Sting prefería subordinar los graves al tono más agudo y chillón de su voz, Gustavo Cerati revierte la ecuación dejando la voz grave con mayor presencia. Y me atrevo a decir que el músico argentino siempre fue consciente de que al cantar entraba en un “Juego de seducción” con el instrumento de su voz “seteado” en tonos graves, que genera este efecto relajado y de sensualidad. Puede gustar o no a los diferentes oyentes, pero es evidente que forma parte de su estética. Cerati se detiene en las vocales, mientras que Sting las grita y se deshace de ellas. Si la voz original era golpe, la voz del cover es duración. Quizás porque el líder de Soda sostenga como en otra canción suya: “Que durar sea mejor que arder”. Cita que también nos remite, a los que somos amantes de Roland Barthes, a Fragmentos de un discurso amoroso, con el que podemos establecer cierta relación respecto a la poética ceratiana presente en el disco Ahí Vamos.
Por último pero no menos importante: la traducción. Si bien respeta el sentido general del texto original, nos permite ver que, tal como componía Cerati, lo que importa es la sonoridad de las palabras por sobre lo literal. Lo que por momentos se prioriza es que las palabras en castellano permitan sostener las mismas vocales que son en inglés (Goodbye – igual, sky-mar, tomorrow-solo). Y es que el cantante argentino componía así, elegía las palabras por su sonoridad más que por su significado. Basta solo con buscar en Youtube los demos de sus canciones como para darse cuenta de la importancia del significante en su praxis compositiva. Y amén de eso, porque estamos en el campo de la sonoridad, estamos hablando desde la música y con la música.
Personalmente creo que no cabe duda de que es un gran cover en el cual el intérprete puso mucho de sí, de su perspectiva, de su audición y, al hacerlo, logra ejecutarla a su medida en letra y voz dejando de lado la imitación de su maestro y cometiendo casi una suerte de parricidio artístico.

Candela Arraigada

The Police

 

Cerati