Tres rusos bajo un paraguas (sin contar la modernidad)

Por Mauricio Espil

I
La francofonía rusa se asemeja a la nuestra. En el ángulo obtuso del triángulo, París, y como lado opuesto la distancia San Petersburgo-Buenos Aires. Tanto que la literatura rusa que nos llega, ya en el XIX, viene de la mano del proyecto liberal de democratizar la cultura; se trataron de traducciones estilísticamente correctas del francés a la lengua literaria de la escolarización que portan la necesaria pretensión de lograr efectos de verdad. Tanta era la convicción que el “Estoy en el presente” que solía repetir Ígor Stravinski para agregar que “la música es incapaz de expresar algo por sí misma” contiene un acto de vanguardia ya denotado en la canción de cuna de El pájaro de fuego (1910). También fue su ganapán y un poco más. A partir de este momento recibirá dinero de benefactores para dedicarse a la composición y escribirá por encargo a muy buen precio. Pronto se fue a París y la revolución bolchevique lo encontró lejos y ajeno. Y si bien El pájaro… forma parte del período ruso, de la tradición, el rol del fagot, cierta armonía politonal y ritmos abruptos, que en Petrushka (1911) y en La consagración de la primavera (1913) llegan al punto más alto, aquí ya se presentan como ruptura. Como tríos de cuerdas bajas con barrido de la orquestación seguidos de estruendosas irrupciones rítmicas. Ademanes que no necesitan de mucha sagacidad para ser vistos en Ginastera. O en Piazzolla. Integrado a la industria cultural planetaria, Ígor muere en New York siendo ciudadano norteamericano desde 1945. Lo sepultaron en Venecia. Vaya uno a saber por qué.

 Berceuse de El pájaro de fuego

 

Sampler. 1993. Robert Altman (el de M.A.S.H de 1970 o Fool for love de 1985) toma unos cuentos de Raymond Carver y hace Short Cuts. Hay un personaje breve e intenso: una joven, Zoe, que toca el cello y es hija de una cantante popular muy famosa y alcohólica. Sus apariciones son breves, íntimas, dramáticas. Para ese papel llama a Lory Singer, una de las chicas de Fame (1982) y Footlose (1984). Lory era música. A lo largo de la película se insiste con un fragmento de la Berceuse de Pájaro… grabado por Singer en cello. El habitus de la iluminación.

II
No es raro que lo denominen el último romántico. Y aunque las composiciones de Serguéi Rachmaninov siguieron ciertas líneas de la música rusa -entendida como nación- no simpatizó con la opción de un movimiento que intentará superar el capitalismo. La crisis de 1905, que abrió una grieta entre el estado y la sociedad civil, un espacio de quehacer político, lo encuentra como director del Teatro Bolshói y con un módico optimismo acerca de la posibilidad de una monarquía parlamentaria. El Zar termina rápido con esa ilusión, al año siguiente sanciona una nueva constitución que afianza la autocracia. Hijo de un miembro de una burguesía consolidada en la estructura zarista, y sujeto a los vaivenes económicos de una Rusia que no alcanzaba un desempeño satisfactorio en el capitalismo del XIX, en 1882 su familia se instala en San Petersburgo como consecuencia de la mala situación financiera de su padre. Formado en una familia de músicos, estudia música por fuera de las instituciones educativas -tuvo una beca y la perdió- pero dentro del canon. Diez años después, en Moscú, en el festival de “Música eléctrica” presenta el Preludio para piano n° 2 en do sostenido menor. Esa obra llama la atención en tanto su trabajo sobre la armonía y comienza su difusión impresa. El “joven artista libre” da inicio a su carrera profesional pero casi no recibe dinero por derechos de autor en tanto Rusia no había suscripto el Convenio de Berna. Sin embargo, avanza en su primera sinfonía. Fracaso en el estreno. Sin reconocimiento económico ni musical entiende que su promisoria carrera llegó al techo. Ni siquiera el nombramiento como director de la Compañía de Ópera de Moscú parece un incentivo. Sólo trabaja de eso y cierta frustración artística se agudiza en un estado de depresión. En 1900 se trata con el Dr. Dahl, neurólogo que hace uso de la hipnosis. La mejoría en el plano emocional lo retorna al trabajo de la composición. A modo de prueba hace presentaciones parciales de una obra. Lo halagan. Entonces en octubre de 1901 presenta la versión completa del Concierto para piano n° 2. Al parecer su carrera se encamina. Lo llaman desde Londres para trabajar, se queda como director del Teatro Bolshói entre 1904 y 1906. La situación mejora y comienza giras como pianista y director. Para 1905 sus expectativas políticas guardan correlación con su desarrollo estético: arraigado en la tradición de lo reconocido como legítima cultura nacional logra importantes desarrollos técnicos, prodigios virtuosos en la ejecución de obras compuestas con pericia, alguna originalidad y un flujo melódico y lírico con la coloratura del folklore ruso como reminiscencias de una nación. No hay una nueva sintaxis, tampoco tenía que haberla. Simplemente no hay nada nuevo que presuponga disrrupción. Un mundo orgánico regido por la “expresión compleja de la personalidad del compositor (…) debe ser el producto de la suma de las experiencias” decía y ordenaba -sin principios claros que no sea el del gusto- un universo ecléctico, compatible y coherente con cierta pretensión aristocrática, que intentará ser autosuficiente. Así, en 1918 se va a París. La guerra terminó y la revolución no lo motiva. Funda una empresa de publicidad donde promociona su obra, su trabajo, sus representados. Ya empresario se radica en los estados unidos y se convierte en productor de espectáculos culturales. La modernidad en su apogeo. La prohibición de su obra en la URSS es el pasaporte que abre todas las fronteras. Alterna américa y europa y desde el ´39 ya no saldrá de los EEUU. En el ´40 compone las Danzas Sinfónicas una especie de romanticismo tardío adecuado al gusto, y la comprensión, de públicos masivos. Hace giras en el ´42 y dado al éxito de público extiende las presentaciones un año más. En el ´43 compra una casa en Beverly Hills. Muere ese mismo año.

 Anna Fedorova

 

Evgeny Kissin

 

Sampler. En 1996 Scott Hicks convoca a otro australiano, Geoffry Rush, para hacer una película que cuente la “verdadera historia” de David Helfgott, un gran pianista -australiano, por supuesto- que sufre de ataques psicóticos. El preludio n°2, opus 3, en do sostenido menor de Rachmaninov tiene un lugar primordial en Shine (Claroscuro para nosotros, El resplandor de un genio en España).

III
De Rusia no se fue. Sólo de San Petersburgo cuando lo trasladaron compulsivamente a Kúybishev, en 1941, al escribir su Leningrado, su séptima sinfonía. Dmitri Shostakóvich, como tantos otros, tampoco tuvo su Ramón Mercader pero sí el comisareato político que fue severo. Se cree que pudo haber sido el mismo Stalin quien escribió una crítica -se publicó sin firma- que lo acusaba de snobista antipopular, pornófono y formalista en 1936. Una sentencia. Autocensuró la cuarta y al año siguiente estrenó la quinta ajustada al canon conservador. Y más allá, o más acá, de los elementos de atonalidad, politonalidad, cromatismo presentes en su obra, incluidas la dodecafonía última y los preludios y fugas compuestos entre el ´50 y ´51, se escucha en su música todo el espectro tonal de la tradición romántica. Es de considerar la crítica del ´36, la grandiosidad romántica que se le reclamaba, sin embargo, la once (del ´57) se subtituló 1905, año del inicio de un período que se clausuró con Stalin: el de la creación de un lenguaje como esbozo de separación entre el poder político y la sociedad civil, el espacio autónomo de la vida política. Sobre esta experiencia se montó el concepto de modernidad que, podría decirse, nunca sucedió. Los años, la severidad, la enfermedad (había padecido de poliomielitis en 1958), cierta esperanza, lo afiliaron al PC en 1960. Inmediatamente, al año siguiente, estrena la trece, Babi Yar, una fuerte crítica al antisemitismo. Y en ese año, 1960, estrena el Cuarteto para cuerdas n°8 en do sostenido menor, opus 110.

 Shostakóvich

 

Sampler. Kubrick usa para los títulos de Eyes Wide Shut (1999) el vals n°2 que el compañero Dmitri, ya rehabilitado, había compuesto por encargo del director de cine Mikhail Kalatozov para El primer escalón, película de 1955.