“Soy de cualquier lugar” , Gabo Ferro

 

El cuerpo es poesía, el resto es verso

“Con mi cuerpo que es mío no me faltará nada” (2013) se deja escuchar en el suspiro de la voz de Gabo Ferro en “Volver a volver”, última canción de La primera noche del fantasma. Pero esa frase ya la habíamos entendido algún tiempo antes, cuando Gabo grabó una canción ajena e hizo de ella no ya un cover, sino una interpretación. “Soy de cualquier lugar” fue uno de sus dos aportes a Una celebración del rock nacional, la monumental historia del rock argentino curada por Litto Nebbia. Si la canción de Los Gatos comienza con los versos: “Tu cuerpo es mío cuando yo / decido que así ha de ser”, Gabo varía un pronombre, el posesivo precisamente, y cambia con ello toda la lógica de la canción: “Mi cuerpo es mío cuando yo / decido que así ha de ser”, leída, ahora, desde otro suceso de ese mismo año, 1967, el Manifiesto Feminista. El cuerpo del otro no me pertenece, no tengo ningún tipo de derecho o deber para reclamarle su propiedad. Del mío, en cambio, nunca podré decir lo mismo, todo lo contrario: debo asumir su identialteridad, su defensa y su compromiso. Debemos desterrar de esta relación con nuestros cuerpos el mayor vínculo posible con el capitalismo y, especialmente, todo vínculo que transforme a nuestros cuerpos en una mercadería enajenada y fetichizada inmersa en el flujo de la oferta y la demanda. Por eso, debemos desterrar de esta relación con nuestros cuerpos todo indicio de propiedad y de solidificación del yo completamente liberal y capitalista: no, mi cuerpo no será mío sino de aquellos en quienes me doy en el amor. En asumir ese duelo está la posibilidad de una religión de lo cotidiano, basada en la belleza última de la diferencia, la no-belleza que quiere escaparse de las marcas de fuego del poder.

Joaquín Correa

 Los Gatos

 

 Gabo Ferro